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GONZÁLEZ GARCÍA, Manuel.

  • Person

Arcipreste de Huelva. Obispo del Olimpo. Fundador de las Escuelas del Sagrado Corazón de Huelva. Obispo de Málaga y Palencia. Fundador de las Misioneras eucarísticas de Nazaret.

CAMPO SALCES, MANUEL DEL

  • Person
  • 1848-1933

BIOGRAFÍA DE MANUEL DEL CAMPO SALCES
Nació en Lastras de Cuéllar (Segovia) el 9 de febrero de 1848
Murió en Medina del Campo (Valladolid) el 12 de febrero de 1933

DATOS FAMILIARES
Padre: Francisco Del Campo Rodríguez. Sauquillo de Cabezas (Segovia) 09/03/1817
Madre: Juliana Salces Gutiérrez-Cañas. Izara (Cantabria). 28/01/1816
Esposa: Luisa Séneca Cruz. La Habana. (Cuba) 1861- Aranjuez. (Madrid) 1896
Hijos: José. La Habana (Cuba) 19/06/1874 -Madrid 1973. Pilar y Virgilio
Nieta: María Luisa del Campo Chinchilla. Baeza (Jaén) 21/07/1921- Madrid 22/10/2022
Bisnieta: Marisa Jurado del Campo 07/04/1952.Madrid

ESTUDIOS
Bachiller en el Seminario de Burgos hasta 1868 y posteriormente en la Universidad de
Valladolid, (¿Derecho?). Sería en estos lugares en donde coincidiría con el Padre Manjón,
aunque probablemente, la amistad podría ser anterior, en la infancia, ya que Izara, el pueblo
de su madre, está muy cerca de la zona alta de Burgos, Polientes, Panizares, Sedano etc, por
donde el padre Manjón pasó sus primeros años.

CARRERA PROFESIONAL
En 1875 ingresa en la carrera militar como alférez de Milicia y participa en la 3ª guerra Carlista
en el frente de Huesca, a las órdenes del Brigadier Delatre, hasta 1876 que finaliza la misma.
En agosto de 1876 es enviado a Cuba en el vapor Santiago, ya con el grado de Capitán, para
participar en la guerra de Cuba de los 10 años (1868-1878) o guerra del 68, que fue la primera
guerra cubana de independencia.
En 1883 se casa en Cuba con Luisa Séneca Cruz, descendiente de españoles, tienen muchos
hijos, pero sólo sobreviven tres: José. Luis y Pilar.
En 1884 vuelve a España en el vapor Habana y reside en Valladolid hasta 1890 en que se
incorpora al regimiento en Oviedo y posteriormente al de Cangas de Tineo hasta 1894, en que
es destinado como comandante, a Aranjuez al Colegio María Cristina, como profesor de Latín
Física y Geografía.
En 1904 es destinado a Gijón y en 1905 a Medina del Campo, ascendiendo en 1906 a teniente
coronel. En 1908 pasa a la situación de retirado con residencia en Valladolid.

REFERENCIAS ANDRÉS MANJÓN-MANUEL SALCES

 En los escritos de Manjón, se relata la fuga que hicieron Manuel y él, durante su
estancia en el seminario de Burgos en 1863 y que tuvo una duración de tres meses,
llegando de pueblo en pueblo hasta Oviedo. Andrés cursaba 3º de Filosofía, había
suspendido Derecho Natural y se sentía avergonzado de presentarse a su familia. Lo
relata así: “Cuando yo era joven hice una trastada; mi madre me hizo el voto de visitar
a la virgen del Pilar, y salí bien (Diario,12-X-1896). Para concluir: “A un suspenso le
debo todo lo que soy”
 En 1873, Manuel manuscribe el trabajo de doctorado de Andrés Manjón “Discurso
sobre la Propiedad”
 Por las cartas que se intercambian en 1874 está claro que ambos coinciden en Madrid.
Manuel intentando estrenar en los teatros, Apolo y Español, una serie de dramas que
había escrito y Andrés Manjón, que en esa fecha, era profesor en el Instituto San
Isidoro de Madrid. Según refiere Manuel en una de las cartas a sus hermanas (14 de
abril de 1875), Andrés tiene que empeñar un reloj para poder pagar la entrada al
teatro, en donde se estrenaba una obra suya. “Pues bien; como os prometí, voy a
contaros todo lo sucedido con Melibea, y demás aventurillas posteriores. Ya creo os
había dicho, que los actores tenían tanto de trágicos, como yo de sultán; después me la
habían desollado que era una lástima; en todo lo que encontraban alguna dificultad, lo
suprimían. El empresario tuvo la grosería de no ofrecerme ni un billete para la
representación; de modo que Andrés para ir, tuvo que empeñar el reloj de mi primillo
que tenía”.
 En el libro “Visitas al Santísimo Sacramento” se relata la relación del Padre Manjón con
sus compañeros: “En el seminario traba amistad con jóvenes de talento y con ellos
discute, estudia, proyecta y forma una piña, que es una especie de gimnasio intelectual
y cuyos miembros fueron más tarde lumbreras del saber y glorias de la Religión y la
Patria”. Probablemente estos amigos son los que recuerda Manuel en su carta a su
amigo Andrés, enviada desde Arroyo Hondo (Cuba) el 1 de septiembre de 1880 en
donde se puede leer “¿Con que el ilustre de Castresana resucitó? El que no sabía si
decidirse por ser fraile o soldado, al fin resultó fraile y parece mentira a donde nos
llevan las circunstancias; cada vez me convenzo más que somos unos muñequitos de
cera inquietos y bailarines a los que el soplo de la casualidad o de la fortuna nos da la
forma que quiere y nos hace reyes o verdugos, santos o diablos, según sopla, y a veces
todo. Castresana fraile, Hilarión presidiario, tú sabio, Caravantes doctor, yo valiente,
Antón Santo, Valentín ratero, cómico, poeta, sacristán y perpetúo danzante, y para
completar el cuadro los tristes Julián y Pepillo, el uno zambullido en los remolinos del
Duero y el otro enterrado en medio de los bosques. Y Dios sabe todavía por que
transformaciones pasaremos, y donde iremos a parar los muñecos que aún estamos
vivos. Siento se haya perdido tu carta con la mística del sublime Castresana, pero como
supongo que tú le escribirás, puede aún repetirla, y espero lo hará. Antón parece ser el
único que ya ha echado raíces, y estoy por llamarle el más afortunado, también es
verdad que por su carácter estaba llamado a serlo. No sentiría tampoco ver un
rengloncito suyo, pero el maldito desde que se hizo obispillo no quiere escribir a nadie.
¿Y el tristísimo Hilarión? ¿consiguió al fin salir de su mazmorra? ¿o se ha perdido para

siempre en el piélago inmenso del vacío? También el pobre estaba predestinado; cura,
hubiera sido mal cura, casado, un mal marido y un mal padre, fraile, un mal demonio,
fue soldado y tenía que ser lo que fue. Me alegraría saber que se había aclarado algo
en su negra noche y es posible haya sucedido así, pues la fortuna cuando no aplasta o
ahoga del todo, suele abrir un poco la mano y deja respirar. Di lo que sepas
¿Caravantes está resentido contigo porque no le diste champones? no puede ser.
Caravantes es incapaz de resentimiento, es una buena pasta, tal vez no sirva para
nada bueno, pero tampoco puede hacer, ni aun en pensamiento, nada malo, si no te
escribe será por abandono. También creo es de los afortunados, pues como yo y otros
cabezas vacías, al montón de hojarasca, al capricho de todos los vientos estaba
llamado a tristes fines, y por lo visto se ha escapado a su destino”.
 Manuel hasta 1875 que inicia su carrera militar, sigue intentando ser escritor y para
subsistir, da clases en un colegio de Madrid. Pero a pesar de la falta de
reconocimiento, él continuará durante toda su vida, escribiendo dramas, poemas y
coplas. El 27 de septiembre de 1897 el padre Manjón relata en su diario, la visita que
hace a Manuel en Aranjuez:” Viajando de Madrid a Granada me detuve 5 horas en
Aranjuez a saludar a M. Campo Salces, antiguo amigo mío, dado a fabricar versos sin
ton ni son y que escribe hoy a Forragaitas, héroe asturiano, en treinta cantos”.
 D. Andrés Manjón tenía la costumbre de felicitar por su cumpleaños a Manuel (9 de
febrero) y así se refleja en las postales enviadas en 1912, 1916 y 1923. En esta última
con fecha 7 de febrero de 1923, se despide diciendo “Yo aquí siempre igual y ya con la
espuela calzada para el viaje largo”. Cinco meses después, el 10 de Julio de 1923 moría
el padre Manjón en Granada.

ANDRÉS MANJÓN Y MANJÓN

  • Person
  • 1846-1923

Andrés Manjón y Manjón (Sargentes de la Lora, 30 de noviembre de 1846 – Granada, 10 de julio de 1923) fue un sacerdote y pedagogo español.

Hijo de Lino y Sebastiana Manjón, una familia de origen humilde, fue educado por su tío, párroco de Sargentes, y por su madre, quien lo indujo a ir a la escuela y recibir la enseñanza básica.

Aunque él era reticente a ir a la escuela, siempre demostró grandes cualidades para el estudio, cosa que sus padres y su tío vieron y deciden guiar sus pasos hacia el sacerdocio. Así que en verano de 1858, Andrés comienza los estudios de latín. Fueron unos años difíciles debido a la dureza con que se aplicaban sus profesores con él, así que Andrés tuvo tentaciones de volverse al campo.

No obstante, en 1861, su tío lo lleva al Seminario de Burgos, donde tras mucho trabajo y enfrentamientos, supera el primer curso con excelentes calificaciones. Sus sucesivos estudios fueron de Filosofía y Derecho, también con un resultado magnífico.

A los 26 años, terminados los estudios, llega a Valladolid, donde ejerce la docencia por poco tiempo. En la Universidad de Salamanca ocupa la Cátedra de Derecho Romano. En 1874 llega a Madrid al Colegio San Isidoro y continuó sus estudios en la Academia de Jurisprudencia y Legislación. En 1878, gana por oposiciones la cátedra de Disciplina Eclesiástica en la Universidad de Santiago de Compostela. En 1880, y tras una vacante, le conceden la misma cátedra en la Universidad de Granada, ciudad en la que vivirá el resto de sus días.

Es elegido por el cabildo de la Abadía del Sacro Monte para dar la asignatura de Derecho Canónico y por entonces decide encaminarse al sacerdocio. El 19 de junio de 1885 se ordena sacerdote y es nombrado canónigo de la Abadía.

Un día, a finales de 1888, cuando pasaba ante una de las cuevas en el Sacro Monte, oyó a unos niños recitar el Ave María, lo que le llevó a iniciar su obra pedagógica con aquellos niños, acompañando en un principio a la maestra que les enseñaba. Allí mismo funda las Escuelas del Ave-María, su obra capital, a las que les dedica todo su dinero, su empeño y su tiempo. Allí comenzó don Andrés Manjón su obra revolucionadora de los métodos pedagógicos.

El proyecto avemariano lo trasladó a su pueblo natal. En 1918 había escuelas del Ave-María en 36 provincias españolas. A lo largo de su vida, se abrieron unas 400 escuelas por todo el mundo. Fundó, además, el “Seminario de Maestros” para formar a los futuros responsables de las escuelas del Ave María: “no hay escuela sin maestro”. Manjón daba mucha importancia a la formación de los maestros, pues decía que el maestro podía ser formador o deformador de caracteres. La inauguración del seminario de maestros tuvo lugar el 12 de octubre de 1905. Fue una obra muy querida por él.

Durante los primeros años de su estancia en Granada escribe un tratado sobre Derecho Canónico, considerado uno de los mejores de su época. Escribe, a lo largo de su vida, muchas obras (más abajo se señalan algunas) de carácter pedagógico, al servicio de la educación y de su ministerio sacerdotal, con un estilo carente de florituras, sin alardes de erudito. Todos ellos están llenos de sencillez y claridad.

En 1900 es nombrado Hijo Predilecto de Granada y en 1909 Hijo Predilecto de la Provincia de Burgos. Su humildad hacen que no asistiera a ninguno de estos actos. Don Andrés mereció los elogios como persona responsable, sencilla y seria desde su juventud, fue profesor concienzudo y sacerdote humilde y ejemplar. Su personalidad sobria, hizo que los honores que en vida le rindieron, no hiciesen mella en él.

Al morir fue enterrado en una sencilla cripta en la capilla de la Casa Madre del Ave-María. En su lápida están escritas las letras “A M” que rubrican su vida humilde y sencilla

ESCUELAS DE LAS JESUITINAS DE ALMERÍA

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  • 1817-

La Fundación Educativa Jesuitinas es una entidad sin ánimo de lucro. Su finalidad, tal y como recogen sus estatutos, es la educación integral de la infancia y la juventud, con una identidad religiosa católica y siguiendo el carisma de Santa Cándida María de Jesús, fundadora de la Congregación.

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